Cruzando USA (Parte 1)

- Fecha: Del Viernes 25 de Julio al Martes 28 de Agosto de 2010 (35 DIAS)
- Paises: Estados Unidos y Canada
- Ciudades Visitadas: San Francisco, Los Angeles, Las Vegas, Grand Canyon Village, Phoenix, Honolulu, Waikiki, Flagstaff, Albuquerque, Santa Fe, Amarillo, Oklahoma City, Lebanon, St Louis, Chicago, Niagara, Toronto, Montreal, Boston, Barnstable, Providence, New Haven, Ephrata, Atlantic City, Philadelphia, Washington & New York.
- Medio de Transporte: Helicóptero, Coche (Citroen C4, Dodge Caliber, Nissan Sentra), Avión, Tranvia, Autobus Barco, Metro, Avioneta, Bicicleta, 
- Acompañantes: Palma, NachoEzequiel, Nani y Maricarmen 
- Presupuesto aproximado: 4000€


El Itinerario

Mapa de la ruta
Durante el comienzo del curso 2009-2010 seguíamos quedando frecuentemente los mismos compañeros del curso anterior. En una de las conversaciones, surgió la idea de hacer un viaje largo por Estados Unidos, medio en serio, medio en broma, hablábamos de la famosa Ruta 66, que atraviesa de Los Angeles a Chicago. Palma, Nacho y yo nos fuimos calentando, hasta que un día tras comparar varios precios, antes de que llegara diciembre, compramos los billetes de ida a Los Angeles y de vuelta desde Nueva York. Por supuesto, esos kilometros nos sabían a poco, por lo que decidimos incluir un extra volando a Hawaii.

El tema del coche era un poco más complicado. El problema residía en como dejar un coche en un estado distinto del que partíamos, por lo que pensamos en comprar uno de segunda mano. Finalmente, por unos 900€ conseguimos una compañía que nos permitía kilometraje ilimitado y devolución en cualquier oficina del país. En cuanto a los hoteles, solo llevábamos el de San Francisco y Nueva York, con la idea de ir buscando habitación sobre la marcha.

Los viajeros
Maricarmen y Ezequiel, compañeros del mismo instituto, y Nani, la mujer de Ezeqiuel, se apuntaron a la última parte del viaje. Habíamos decidido terminar con una semana en Nueva York, para descansar de tanto coche y ellos compraron sus vuelos directos a la Gran Manzana. Compramos los vuelos juntos y reservamos el mismo hotel. Nos iba a venir bien un poco de compañía después de tirarnos un mes viajando los tres en coche. 



DIA 1

El viernes 25 de julio me encontraba en Ceuta, en la playa con mi familia cuando recibí una llamada al movil con el prefijo 958, que viene a ser de Granada. Resultó ser de la agencia de viajes con los que habíamos contratado los vuelos 8 meses antes, para comunicarme que, por un error, nuestros vuelos no existían, por lo que sugería que retrasáramos el viaje un par de días. Ya que teníamos absolutamente todo reservado, eso no era posible. Tras una discusión y un par de llamadas, me confirmaron que podríamos volar al día siguiente, solo que en lugar de 2 escalas (Malaga - Nueva York - San Francisco) tendríamos unas cuantas más.

En el Helicóptero - Ceuta

Así que pasado el mal trago, que por suerte se pudo solucionar, seguí con el plan inicial, que era coger el helicóptero en Ceuta y volar hasta Algeciras, donde se encontraba mi coche. Desde allí conduciría hasta Granada.

Bocana desde el helicóptero - Ceuta
En el camino, después de aguantar la famosa cola veraniega de Almuñecar, dejé el coche en el garage de Palma, donde se quedaría el resto del verano. Una vez en Granada, quedamos con el resto del grupo para tomarnos las cervezas de rigor, sin desfasar mucho, claro, puesto que al día siguiente nos quedaba un viaje de casi 24 horas en avión.

DIA 2

Los tres habíamos dormido en mi casa, era la opción más viable de cara a ahorrar tiempo a la mañana siguiente. Pusimos rumbo a Málaga y allí dejamos el coche al hermano de Palma, que se encargó de llevarnos al aeropuerto.

Despengando - Aeropuerto de Málaga
Allí tomaríamos nuestro primer vuelo del día, hacia Madrid, con la mala suerte de llegar demasiado apurados. De puro milagro, embarcamos en nuestro siguiente avión, que despegaba desde una de las terminales satélite de la T4. Una vez a bordo, nos relajamos un poco, puesto que volaríamos unas 8 horas hasta Boston.

Camiseta Conmemorativa
Una vez allí, vimos como la mayoría del pasaje español que iba a San Francisco, embarcaba en una conexión directa, nosotros, por nuestra situación especial por tener los billetes de última hora, necesitábamos hacer otra escala más: Chicago.

Volando a Boston 
Para cuando llegamos a Chicago,  habíamos pasado de aeropuerto en aeropuerto y volando más de 12 horas, y aun nos esperaban otras 2 de espera antes de coger nuestro vuelo final, directo a San Francisco.

Horas de espera - Alguna escala entre Malaga y San Francisco
Finalmente, llegamos a San Francisco a las 11 de la noche, hora local, tras 23 horas de viaje. Pero aun faltaba una sorpresa extra, pues nos habían perdido el equipaje. De repente, vimos aparecer a varias personas que habían coincidido con nosotros en vuelos anteriores, y por puro aburrimiento, esperamos a ver si nuestras maletas se habían mezclado en alguna de las escalas. De repente, nuestro equipaje apareció, salvándonos de un monton de trámites. De todas formas, la compañía nos regaló unos cheques de 100$ para gastar en billetes, que no rechazamos, pues no sabíamos si nos iban a ser útiles más adelante.

A eso de la 1 a.m llegamos a nuestro hostal, el HI San Francisco Downtown. Tenía muy buena pinta, pero a esa hora de la noche, y tras un día de viaje intensivo, solo pensábamos en coger la cama, y no  nos fijamos en mucho más.

DIA 3

A pesar de dormir toda la noche de un tirón, a la mañana siguiente tenía esa sensación de no haber descansado del todo, teniendo en cuenta que en España había 9 horas de diferencia y eran las 6 de la tarde, el cuerpo era el de haberte levantado de una siesta más larga de la cuenta.

Desayunos light - San Francisco
Desayunamos en el hostal, donde tenían un buen surtido de dulces y bagels, y nos lanzamos a la calle a descubrir San Francisco. Como estábamos en todo el centro, fuimos directamente a la Plaza de las Naciones Unidas, desde donde se obtiene una buena perspectiva del ayuntamiento, el típico edificio gubernamental estadounidense.

City Hall - San Francisco
Recuerdo que me sorprendieron dos cosas: primero el exagerado frío que hacía en California en pleno agosto, y segundo la cantidad de indigentes que se movían por la zona, a pesar de ser uno de los puntos más céntricos de la ciudad.

Homeless - San Francisco
Continuamos paseando por el centro, perdiéndonos un poco por las calles que cruzan Market St, una de las arterias principales de la ciudad.

Tranvia Powell - Mason - San Francisco
Al llegar a Powell St, encontramos una de las estaciones terminales de tranvía, uno de los iconos de la ciudad.

Union Square - San Francisco
Y subimos hacia Union Square, el centro neurálgico de la ciudad, rodeado de centros comerciales y con el obelisco presidiendo la plaza.

Cuatro monos - San Francisco
De ahí, tras probar un Starbucks americano (se nos caían los ojos con el maldito jet lag) continuamos hacia el barrio chino, otro de los reclamos de San Francisco.

China Town Gate - San Francisco
Comenzamos nuestro paseo por Chinatown, y ahí compramos un par de camisetas, algo que se iba a convertir en costumbre a lo largo del viaje. Visitamos varios puestos, que vendían artículos de lo más curioso, pero resistimos la tentación, pues aun nos quedaba más de un mes por delante.

China Town - San Francisco
Por suerte, en cuestión de horas el cielo se había ido despejando, con la consecuente subida de temperatura, por lo que decidimos acercarnos a uno de los miradores de la ciudad. 

Transamerica Pyramid - San Francisco
Tras un paseo de unos 20 minutos hasta el barrio de Telegraph Hill, con sus correspondientes cuestas y escaleras, acabamos llegando a la Coit Tower

Subiendo a Coit Tower - San Francisco
Una torre Art Decó de 64 metros de altura situada en lo alto de la colina, que se encuentra decorada en su interior por murales de Diego Rivera.

Coit Tower - San Francisco
Vale la pena pagar los 7$ que cuesta la entrada puesto que las vistas desde los 4 costados son impresionantes.

Bahia desde Coit Tower - San Francisco
Lo unico que eché de menos fue un punto desde el que poder asomarse al aire libre, puesto que lo único que ofrecen es poder mirar a través de cristales que no son especialmente panorámicos, lo cual dificulta bastante al toma de fotografías decentes.

Distrito Financiero y Bahia desde Coit Tower - San Francisco
Una vez finalizada la visita, nos dejamos caer cuesta abajo hasta el Pier 39, otro de los reclamos turísticos más famosos de la ciudad.

Pier 39 - San Francisco
Todo cabe en el embarcadero, desde galerias de arte, tiendas de coleccionista de artículos relacionados con el mundo del cine, a puestos de fruta.

Fruit Market @ Pier 39 - San Francisco
Sin olvidar por supuesto la atracciones para los más pequeños, especialmente el carrusel.

Carrusel @ Pier 39 - San Francisco
Ya iba apretando el hambre, y aun a sabiendas que estábamos en uno de los sitios más turísticos de la ciudad, decidimos permitirnos el lujo de comer en algún restaurante. El elegido fue el Bubba Gump Shrimp Co., un restaurante ambientado en la compañía ficticia creada en la película Forrest Gump.

Bubba Gump Shrimp Co. - San Francisco
Haciendo caso a la sugerencia de los camareros, probamos varios tipos de platos hechos con gambas, y el resultado fue mejor del esperado.

The Bay - San Francisco
Tras el almuerzo, volvimos a la calle, y dejando atrás la animada bahía volvimos a encarar otra colina, esta vez para llegar a otro importante icono de la ciudad, la Calle Lombard.

Lombard Street - San Francisco
Es otra de esas curiosidades que ves en decenas de películas americanas, pero aun así no deja de ser un espectáculo ver bajar los coches en zig zag desde lo alto de la estrecha calle.

Lombard St Sign. - San Francisco
Una vez en lo alto, topamos con Hyde Street, y decidimos seguirla rumbo al centro. La verdad es que la zona de la ciudad no era especialmente agradable, incluso daba la sensación de ser un barrio poco recomendable para turistas.

Hyde St - San Francisco
Hasta que callejeando un poco fuimos a parar a Grace Cathedral, cuya fachada recuerda bastante a Notre Dame, aunque no pudimos comprobar el interior puesto que se encontraba cerrada. 

Grace Cathedral - San Francisco
Tras esto Nacho decidió retirarse a echar una siesta, la verdad es que estábamos hechos polvo, pero nosotros decidimos aguantar un poco más el tirón puesto que no queríamos tener problemas para dormir por la noche. Así que decidimos seguir explorando la zona.

Old Volkswagen T-1 - San Francisco
Estuvimos un par de horas más dando vueltas y visitando algunos comercios.

Viviendo en cuesta - San Francisco
Hasta que finalmente, a las 6 de la tarde, decidimos que quizá no era tan maña idea hacer un paroncillo antes de salir a cenar por ahí.

DIA 4

Pero no despertamos para cenar, de hecho, a las 5 de la mañana abri un ojo por primera vez para ver que hora era, solo para seguir durmiendo un par de horas mas. No obstante, valio la pena, porque a la mañana siguiente estabamos totalmente recueperados del jet lag.

Como el dia anterior, desayunamos en el hostal y nos echamos a la calle.

Tranvia a la bahia - San Francisco
Esta vez cogimos directamente el tranvia que pasaba por al lado de casa para ir a un puesto de alquiler de bicicletas que ya habíamos fichado el dia anterior. Ibamos a cruzar el Golden Gate hasta Sausalito, la población que se encuentra al otro lado de la bahía.

Bicicleteando - San Francisco
Una vez superados los primeros dolores de culo, tampoco se dio tan mal, teniendo en cuenta que no cogía una bici desde hacía muchos años. Bajamos hasta la playa por Marine Drive, desde donde obtuvimos unas vistas espectaculares del famoso puente.

Golden Gate - San Francisco
Llegamos hasta Fort Point y comenzamos la subida hasta el nivel del puente, que atravesamos sin mayor problema por la zona habilitada para ello, excepto algún susto por querer grabar el recorrido en video.

Tras la ruta - San Francisco
Una vez en la otra punta, descansamos un rato en el mirador, y continuamos nuestro camino, esta vez con más cuidado pues íbamos por carretera, hacia Sausalito.

Relaxing - Sausalito
Una vez allí, nos relajamos con unos refrigerios y disfrutamos un rato del sol que acababa de aparecer, a la misma hora del día anterior.

Patriotismo - Sausalito
Caminamos un rato por el pueblecito, que se encontraba en cuesta (como todo en San Francisco), y finalmente embarcamos en el Ferry que nos llevaría de vuelta a la ciudad.

Golden Gate Ferry - San Francisco
En el camino pasamos muy cerca de la Isla de Alcatraz, donde se encuentra la famosa prisión que hoy solo vale de reclamo turístico.

Isla de Alcatraz - San Francisco
Tras poco más de media hora de trayecto, desembarcamos muy cerca del Pier 39, que nos venía muy a mano para devolver las bicicletas a su tienda. Paseamos un rato por los distintos puestos hasta que llegamos a Hyde St, donde vimos como se las ingeniaban para darle la vuelta al tranvía una vez llegados al final de su trayecto.

Tranvia Hyde-Powell - San Francisco
A pesar de la cola, era una linea bastante frecuente, por lo que pudimos montarnos al segundo que vino. Desde ahí llegamos hasta Powell St, al final del trayecto.

A bordo del tranvia - San Francisco
Donde almorzamos en un local ambientado en los años 50, que casualmente estaba justo al lado de nuestro hostal.

Almuerzo ligero - San Francisco
Esta vez no caimos en la tentación de subir a echar una siesta, aunque después del día agitado que habíamos tenido, no faltaban ganas. En lugar de eso, fuimos a recoger al cuarto compañero de viaje, nuestro inseparable Dodge Caliber. Tras esperar una cola más larga de la cuenta, nos dieron el coche con el tanque medio lleno, y aunque no era lo acordado, nos conformamos con un descuento de 40$. 

Dodge Caliber, compañero de viaje - San Francisco 
Una vez con el coche en nuestro poder, el Nokia 5800 funcionando como GPS a toda vela y tras intentar acostumbrarnos al manejo automático durante un rato, decidimos pasarnos por Mission St, concretamente Valencia St. conocida por sus tiendas de antigüedades y vida cultural.

Anticuario en Valencia St. - San Francisco
Visitamos uno de los anticuarios más famosos, con todo tipo de excentricidades a la venta. Luego paseamos un poco hasta Castro, el barrio de ambiente de la ciudad. La zona estaba bastante animada, y la decoración de fachadas y edificios diferenciaba bastante este barrio de otros visitados anteriormente.

Mission - San Francisco
Otra vez al volante, nos acercamos a visitar las Painted Ladies, unas casas victorianas que se encuentran en Alamo Square, y que son bastante representativas de la ciudad.

Painted Ladies - San Francisco
Tampoco había gran cosa que ver, además de la gran plaza ajardinada, así que aprovechando las últimas horas de sol, decidimos ir a la playa de Ocean View, al otro lado de la colina. 

Ocean View - San Francisco
Como dije anteriormente, el frío fue una de las cosas que más me sorprendió de California, y en esta playa, que no esta resguardada por la bahía, sino expuesta directamente al Pacífico, nos quedamos cortos de abrigo. De todas maneras, valió la pena la visita, puesto que el paisaje era agradable y estaba prácticamente desierta, una buena forma de despedirse de San Francisco.

Atardecer en Ocean View - San Francisco
Cuando cayó el sol, volvimos a dejar el coche por la zona del hostal, y nos encontramos con el primer problema de viajar por USA en coche... descifrar las señales del aparcamiento.

Parking Problems - San Francisco
Cuando nos aseguramos de que tendríamos el coche en el mismo sitio al día siguiente, fuimos a cenar algo, y optamos por un asiático, extra grasiento, por supuesto.  

Cena de despedida - San Francisco
Ya para dar por cerrada la visita, fuimos a tomar unas cervezas a un local con música en directo, aunque no estuvimos hasta muy tarde puesto que al día siguiente teníamos que cubrir el primer trayecto de la ruta hasta Los Angeles, lo que vienen a ser unos 630km.

DIA 5

Un desayuno, y a ponernos en camino hacia el sur por la 101. De repente, Palma sacó de la mochila a nuestra quinta compañera de viaje, una gitana de plástico que había comprado en el mercado del Zacatín.

La quinta compañera de viaje.
Y que estaba destinada a aguantarnos y a contemplar el resto del viaje desde el salpicadero del coche.

Autopista 101 - San Francisco - Los Angeles
Al principio pensamos en ir directamente por la autopista, pero surgió la opción de visitar Big Sur, un paraíso para los surferos que se encuentra en un punto intermedio de la carretera costera entre San Francisco y Los Angeles, así que decidimos probar suerte. Total, si no iba bien, podríamos volver a la autopista.

Acantilados - Big Sur

El paisaje ere una pasada, puesto que la carretera discurre casi todo el tiempo pegada al mar, cuando no metida entre frondosos bosques.

Acantilados - Big Sur
El unico problema, es que, tras más de una hora de camino, nos dimos cuenta de que al ritmo que íbamos por la nacional, íbamos a tardar hasta 9 horas en llegar a nuestro destino, lo cual nos trastocaba bastante los planes. La siguiente incorporación a autopista quedaba unos 200 kilometros más adelante, y darnos la vuelta nos suponía otra hora de camino. 

Acantilados - Big Sur
Finalmente optamos por ir a lo seguro, y desandar el camino, ya que no paraban de pasar camiones que complicaban muchísimo el tráfico. Big Sur no resultó ser más que un camping, que quizá en otra época del año tendría más ambiente, pero solo por los paisajes de los que disfrutramos, valió la pena el desvio.

Autopista 101 - San Francisco - Los Angeles
Ya de vuelta en la autovía, fuimos recortando tiempo a la ruta. Las autopistas americanas tienen gracia los primeros 50 kilometros, luego las lineas discontinuas casi infinitas comienzan a hacerse infinitas.

Autopista 101 - San Francisco - Los Angeles
Una cosa a tener en cuenta con los coches automáticos es que las primeras veces, conviene atarse el pie izquierdo a alguna parte, puesto que no se va a utilizar para nada, más que para pisar sin querer el freno con el pie equivocado, provocando un susto, y en el peor de los casos, un accidente. 

Hungry Valley - Los Angeles
Una cosa a tener en cuenta con nuestro Dodge: Era excesivamente tragón, pero no nos dimos cuenta hasta que al tomar un desvio que nos llevó a mitad del desierto para ahorrarnos unos kilometros, el coche entro en reserva habiendo hecho tan solo 500 km. y no había ninguna gasolinera a la vista. Por suerte, cuando quedaban menos de 30km de autonomía, encontramos una estación para respostar. Ya procuraríamos que no nos volviera a ocurrir en todo el viaje.

Finalmente, a eso de las 6 de la tarde llegamos a nuestro hostal de Los Angeles, que se encontraba muy cerca del paseo de la fama de Hollywood Boulevard, el Hollywood Hostel, de la cadena californiana Usa Hostels. 

Hollywood Hostel - Los Angeles
Nada más llegar, recibí un mensaje al movil de mi compañía de seguros, diciendo que alguien había estrellado mi coche en Mallorca y se había dado a la fuga, lo cual era imposible porque se encontraba en casa de Palma. Tras solucionar el problema por internet, salimos a aparcar el coche en una zona mejor y ya nos habían puesto 50$ de multa, que pagamos sobre la marcha.

Walk of Fame - Los Angeles
Después de la llegada accidentada a Los Angeles, llevamos nuestro vehículo al parking, y comenzamos nuestro paseo por el tramo de Hollywood Boulevard que sale en las películas (especifico esto porque Hollywood Boulevard tiene varios kilometros de largo, y la única parte turística es la zona del paseo de la fama, que no llega al kilómetro).

Kodak Theatre - Los Angeles
En la zona se encuentra el Teatro Kodak (ahora Teatro Dolby), donde se celebra la ceremonia de los Oscars, y también el Grauman's Chinese Theatre.

Grauman's Chinese Theatre - Los Angeles
Por supuesto, las tiendas de souvenirs con los oscars de plástico abundan por todo el paseo. Es la zona más turística de la ciudad, y es una excepción, puesto que si se viene esperando encontrar algo parecido a Nueva York, posiblemente se acaba decepcionado, ya que la estructura de las calles es mucho más complicada para el turista, haciendo el uso del coche particular algo obligatorio.

Highland - Los Angeles
Tras esto nos acercamos a Highland, una especie de centro de ocio que se encuentra en uno de los extremos del paseo de la fama, con restaurantes, tiendas de ropa, cine y que estratégicamente, tiene uno de los laterales abiertos para mostrar el famoso cartel de Hollywood al fondo.

Highland - Los Angeles
Ya a las 10 buscamos algún sitio cercano donde cenar, pues no nos veiamos con ganas de volver a coger el coche. Los clubs de la zona eran bastante pijos, y tampoco pensábamos salir de marcha, por lo que imitando a los otros inquilinos del hostal, nos tomamos unas cervezas en el jardín, pues la temperatura, aunque seguía haciendo frío, era mejor que en San Francisco

DIA 6

Durante la noche, Jose llamó por teléfono despertando a toda la habitación, le habían dado una beca por la que había estado peleando todo un año para irse a estudiar a Estados Unidos, primero a Nueva York y luego a Los Angeles. Tras el sobresalto, conseguí recuperar el sueño, pero por la mañana descubrí que algo me había picado en el brazo, dejándome tres ronchas enormes, la visita a Los Angeles estaba resultando de lo más accidentada. 

Beverly Hills - Los Angeles
Sin hacerles más caso del necesario, nos echamos a la calle a visitar en un día los puntos más importantes.

Santa Monica Boulevard - Los Angeles
Primero decidimos dejarnos caer por una de las partes más pijas de la ciudad, Beverly Hills. Dejamos el coche en un parking cercano a Santa Monica Boulevard y fuimos caminando hasta Rodeo Drive, una de las calles de compras más famosas del mundo.

Rodeo Drive - Los Angeles
La verdad es que fue un poco fiasco, pues resultó ser bastante corta, y más allá de las marcas de renombre que había a un lado y a otro, no tenía nada de especial.

Inicio de la Ruta 66 - Los Angeles
Al otro lado encontramos un cartel que indicaba que nos encontrábamos en el inicio de nuestra famosa Ruta 66, que parte desde Los Angeles.

Hollywood - Los Angeles
Volvimos al coche y esta vez subimos al Observatorio Griffith, que se encuentra en lo alto del parque con el mismo nombre. Desde arriba se puede ver más claro el famosísimo cartel de Hollywood.

Vistas desde el Observatorio Griffith - Los Angeles
Y por el otro lado unas espectaculares vistas de la ciudad, que no pudimos llegar a apreciar del todo debido a la neblina de contaminación que inunda todo. La urbe es tan extensa que apenas se llega a atisbar el mar, siendo una ciudad costera.

Observatorio Griffith - Los Angeles
Tras esto, era hora por fin de acercarnos a las famosas playas Angelinas, así que volvimos a coger Santa Mónica Boulevard esta vez en dirección a la costa.

Santa Monica Boulevard - Los Angeles
Cabe decir que cada desplazamiento en Los Angeles, lleva mínimo media hora, pero en este caso, superó la hora y media, por lo que nos dio la hora de comer y paramos en un sitio de sushi, de los muchos que abundan. Por fin, pasadas las 4 llegamos a Venice Beach.

Venice Beach Freak Show - Los Angeles
Para empezar, pasamos de la orilla y nos fuimos andando por el paseo marítimo hacia el sur. El sitio es de lo más agradable, con decenas de puestos de artículos hechos a mano, tiendas de artículos de surf y gafas de sol, cervecerías. 

Tatoo Shop in Venice - Los Angeles
Y muchas tiendas de tatuajes. Estuvimos deambulando un rato, viendo a la gente jugar al volley.

Venice Beach - Los Angeles
Es un buen sitio para echar la tarde, no para de haber movimiento y mucha gente recorre el paseo de punta a punta haciendo deporte, ya sea corriendo, patinando o en bicicleta, a pesar de las aglomeraciones que se montan.

Venice Beach Market - Los Angeles
Después de pasar un rato en Venice, subimos hasta Santa Monica, que estaba mucho más despejada. 

Santa Monica Beach - Los Angeles
Nos acercamos a la orilla, pero el agua esta demasiado fría. Además, ni mucho menos hacía el tiempo  que imaginábamos en California en agosto, por lo que nos limitamos a tirarnos en la arena y disfrutar del sol.

Santa Monica Beach & Pier - Los Angeles
Ya que estábamos, fuimos hasta el Santa Monica Pier, mucho menos espectacular que el Pier 39 de San Francisco, pero con una montaña rusa. No llegamos a pasear por el embarcadero, puesto que se nos estaba haciendo tarde y queríamos visitar Malibú y aun teníamos que ir a por el coche, que estaba en un parking de Venice, a media hora andando.

Santa Monica Pier - Los Angeles
Al volver a salir a la Autovia del Pacifico, subimos al Norte, hacia donde deberíamos haber salido si hubiéramos continuado por Big Sur. A pesar del tráfico, no tardamos mucho más de media hora en llegar a Malibú, que es totalmente distinta a las otras dos zonas de playa. Esta se encuentra llena de casas con tramos de playa privada, y bares que también tienen su trozo de costa particular.

Moonshadows - Malibu - Los Angeles
Tras tomar unas Coronitas en el Moonshadows, volvimos al centro. Salimos a cenar por Sunset Boulevard y finalmente volvimos con otro pack de cervezas a planear el viaje a Las Vegas del día siguiente desde el jardín del hostal, que se encontraba bastante más tranquilo que la noche anterior.

Relaxing @ Hollywood Hostel - Los Angeles

DIA 7

Y de vuelta a la carretera. La visita a Los Angeles me había dejado un sabor agridulce, ya que era una de las ciudades que más me atraían del viaje, debido a lo que te venden en las películas, supongo, y finalmente no se parecía en nada a lo que había imaginado. 

Way to Las Vegas - I-15
Pusimos rumbo al noreste por la Interestatal 15, y tras 350km atravesando un autentico desierto, llegamos al estado de Nevada.

Limite entre California y Nevada
Justo detrás de el famoso cartel de cambio de estado, encontramos uno de esos macro-outlets estadounidenses de ropa de otras temporadas, donde pasamos un par de horas dando vueltas por las tiendas y haciendo varias compras, ya que las gangas eran bastante apetitosas.

I-15 - Nevada
Aun nos quedaban por delante unos 150 kilometros, que se estaban haciendo bastante monótonos, pues la autopista es recta prácticamente en su totalidad. A unos 30 kilometros de nuestro destino, como no había en el horizonte mucho más que desierto, comenzamos a vislumbrar los edificios más altos de Las Vegas.

Trafico en The Strip - Las Vegas
Se pasa de 0 a 100 en 3 segundos, de ir por una carretera en mitad de la nada, a entrar en el Strip, la calle de los casinos, llena de bullicio y con tráfico las 24 horas del dia.

Excalibur Hotel Casino - Las Vegas
Todo lo que se va viendo a izquierda y derecha es auténtico espectáculo, y eso que cuando llegamos era de dia.

The Strip - Las Vegas
Una montaña rusa a la izquierda, una Estatua de la Libertad a la derecha, una Torre Eiffel por delante o una pirámide de Keops son algunos de los ejemplos de las construcciones que adornan el Strip.

The Venetian - Las Vegas
Finalmente llegamos al Venetian, nuestro hotel. Nada más llegar al valet parking, alguien se ocupó de nuestro coche y del equipaje. Unas chicas bajaron de una limusina, una de ellas con un bikini y un abrigo de visón, y comenzaron a echarse champán en copas. Era la imagen típica de película americana de desmadre en Las Vegas.

Recepcion - The Venetian - Las Vegas
Tras registrarnos en recepción, nos dieron las llaves de nuestra suite (si, para una noche en Las Vegas, decidimos echar toda la leña al fuego y contratar un suite de lujo), y comenzamos a caminar por recepción, de camino al casino del hotel. Por supuesto, para ir a cualquier punto del complejo, hay que pasar por el casino.

The Venetian - Las Vegas
Tras dejar las mochilas en la habitación bajamos a darnos un baño a la piscina del hotel, ya que el calor a esa hora de la tarde era insoportable, superando los 40 grados. Hay que recordar que por muy civilizado que estuviera todo, nos encontrábamos en mitad del desierto.

Piscina - The Venetian - Las Vegas
Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que cualquier persona, estuviera alojada en el hotel o no, podía bañarse en la piscina. Había gente con carritos lleno de toallas para los bañistas, también de manera gratuita. La filosofía es atraer a la gente al casino sea como sea.

The Venetian - Las Vegas
Después de estar en remojo hasta arrugarnos, salimos a explorar, comenzando, por supuesto, por nuestro hotel.

The Venetian - Las Vegas
Cada uno de los rincones del complejo hotelero es un espectáculo. Desde las salas con frescos imitando los palacios renacentistas.

The Venetian - Las Vegas
Hasta las representaciones de los canales venecianos, incluyendo el cielo artificial, las viviendas y por supuesto, la Torre de San Marcos.

The Venetian - Las Vegas
Decidimos probar una de los granizados con bebidas alcohólicas, que no estaban nada mal, y lo que era más curioso, a precios ridículos. Todo vale para animarte a que eches un rato en el casino.

The Venetian Casino - Las Vegas
Y ahí nos plantamos. Precisamente en nuestro hotel, la apuesta mínima era bastante alta, rondando los 10$, lo cual hacía que apostando en cualquier sitio, te quedaras pelado en menos de un minuto.

The Venetian Casino - Las Vegas
Decidimos echar el freno y salir a la calle. A pesar de tener intención de gastar una cantidad fija apostando, cada vez se me quitaban más las ganas.

The Venetian - Las Vegas
El calor de la calle era infernal, no importaba que fueran más de las 7. Por eso, tras caminar durante un rato, buscamos refugio en otro casino, en este caso el archiconocido Caesar's Palace.

Caesar's Palace - Las Vegas
En este caso, desde la misma puerta encontramos maquinas tragaperras y mesas de blackjack. 

Caesar's Palace Casino - Las Vegas
Sin embargo, optamos por pasar de largo y disfrutar del esperpento de la antigua Roma que teníamos delante, desde las estatuas hasta la piscina, que era aun más espectacular si cabe que la del Venetian, aunque la pillaramos cerrada.

Piscina - Caesar's Palace - Las Vegas
Volvimos a salir a la calle, ya había anochecido. Es curioso que no haya ni un reloj a la vista en ninguna de las salas de juego, a nadie le interesa que los clientes sepan cuanto tiempo llevan apostando. Llegamos justo para ver un pase del espectáculo de las fuentes de Bellagio, uno de los shows más clásicos de Las Vegas.

Bellagio - Las Vegas
Hora de dar otra vuelta por el Strip, esta vez buscando algo de cenar, ya que se nos había pasado la tarde en un suspiro.

Paris - Las Vegas
Imposible no quedarse mirando embobado alrededor. Todo en Las Vegas está hecho para excitar los sentidos. A pie de calle, docenas de casinos de todos los tipos te invitan a pasar, sin ningún tipo de portero o incluso puerta que te lo impida.

The Strip - Las Vegas
Tras cenar, compramos unas Coronas a un vendedor ambulante (es la única ciudad estadounidense donde se permite beber alcohol en la calle) y visitamos varios casinos en los que apostar era más barato, pero ni aun así tuvimos suerte. La velocidad de juego no tiene nada que ver con la de otros casinos en los que había estado anteriormente.

Going Out - Las Vegas
Estuvimos en un par de pubs y vimos que en la mayoría de los clubs pedían camisa y zapatos, indumentaria que no llevábamos. Así que volvimos a nuestro hotel a echar el resto de la noche apostando en las mesas y jugando a la ruleta. Yo me retiré antes, me había dado dolor de cabeza tanto cambio de temperatura y quería descansar. Los compañeros de viaje llegaron una hora después, sin haber ganado tampoco ni un dólar de más.

Las Vegas @ Night
La visita a Las Vegas me dejó más descolocado que la de Los Angeles. Es cierto que es un lugar de ocio al 100%, y que la diversión está asegurada, pero hay que estar muy dispuesto a soltar un dineral sin ningún tipo de escrúpulos. Quizá para un americano sea el ideal de desmadre, sin embargo a mi parecer, tanta artificialidad y despilfarro de energía gratuitamente, sumado a los cambios de temperatura del exterior al interior de los locales hizo que no disfrutara de la ciudad del pecado como tenía en mente.





No hay comentarios:

Publicar un comentario