Luego salimos a dar una vuelta por los alrededores, atravesando alguno de los lugares más emblemáticos.
Después de la Plaza de las Flores, recorrimos la "Tacita de Plata" hasta que llegamos a la Calle Rosario.
Tras eso, regresamos al hotel, pues a la mañana siguiente queríamos aprovechar para hacer algo de turismo.
Habíamos descansado bastante bien, pues esa zona del casco antiguo era muy tranquila, a diferencia de los alrededores del Café Nicanor.
El único problema del hostal, además de las infinitas escaleras, era que no tenía incluido el desayuno, por lo que salimos a buscarnos la vida.
En el mismo Parque Canalejas, aprovechamos para dejar las maletas en el coche, y encontramos abierto el Café Pablito, donde nos tomamos un buen café con tostadas.
Luego, nos dispusimos a recorrer el casco antiguo, que a esa hora de la mañana todavía se encontraba desierto.
La primera de las paradas fue la Plaza de la Candelaria, presidida por el monumento a Emilio Castelar.
Y siguiendo por la Calle Cardoso, nos metimos en el barrio de La Viña, uno de los más castizos de la capital.
Tras atravesar la Calle Virgen de la Palma, desembocamos en el Paseo Marítimo frente a la Playa de La Caleta.
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Playa de La Caleta - Cádiz |
Seguimos por la Avenida Duque de Nájera y pronto giramos a la derecha pare entrar por la Puerta de La Caleta.
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Puerta de La Caleta - Cádiz |
La atravesamos e hicimos una caminata por el Paseo Fernando Quiñones, el espigón que conduce al Castillo de San Sebastián.
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La Caleta - Cádiz |
No llegamos hasta el final, pero conseguimos vistas de la bahía y del muelle pesquero únicas en un día soleado.
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La Caleta - Cadiz |
Luego, retomamos nuestro camino por el Paseo Marítimo del Campo del Sur, frente al Mar del Vendaval.
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Mar del Vendaval - Cádiz |
Parecía que la ciudad se había despertado, pues cuando entramos por la Plaza de la Catedral ya había músicos callejeros amenizando la jornada.
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Plaza de la Catedral - Cádiz |
Nos dirigíamos a la Torre Tavira, y de camino pasamos de nuevo por la Plaza de las Flores, donde habíamos cenado la noche anterior.
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Plaza de Las Flores - Cádiz |
Encontramos un mercadillo de artículos de segunda mano de lo más curioso, con puestos repartidos alrededor del edificio de Correos.
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Plaza de Las Flores - Cádiz |
Y subiendo por la Calle Sacramento, dimos con la puerta a la Torre Tavira, donde compramos las entradas.
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Torre Tavira - Cádiz |
Íbamos a subir a la Cámara Oscura, una de las atracciones más recomendables de la ciudad por su originalidad.
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Torre Tavira - Cádiz |
Subimos las escaleras que nos llevaron a la azotea, situada a 45 metros de altura sobre el nivel del mar.
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Torre Tavira - Cádiz |
Y allí, disfrutando las vistas de 360 grados, esperamos nuestro turno para pasar a la explicación que nos daría la guía.
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Torre Tavira - Cádiz |
Allí nos mostraron el sistema, similar al del interior de una cámar fotogáfica, para poder vigilar sin ser visto.
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Torre Tavira - Cádiz |
Luego regresamos a la calle, y continuamos nuestra ruta por la ciudad recorriendo la larguísima Calle Sacramento.
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Calle Sacramento - Cádiz |
Al final, aparecimos frente al edificio del Parador de Cádiz, y entramos en la zona verde adyacente, el Parque del Genovés.
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Parque del Genovés - Cádiz |
Aunque sus orígenes datan del Siglo XVIII, ha sufrido remodelaciones y modificaciones constantes a lo largo de los años.
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Parque del Genovés - Cádiz |
Al otro lado, desembocamos en el Baluarte de la Candelaria, las murallas que protegen la península del oleaje del norte.
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Baluarte de la Candelaria - Cádiz |
Suelen organizarse eventos culturales en el pequeño espacio que queda entre el baluarte y los espectaculares Jardines de Apocada Alameda.
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Jardines de Apocada Alameda - Cádiz |
Al otro lado de la Alameda del Marqués de Comillas encontramos la Iglesia del Carmen, la única de estilo colonial de Cádiz.
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Iglesia del Carmen - Cádiz |
Desde allí nos encaminamos al centro del casco antiguo, pasando por las Calles Ahumada y Santiago Terry.
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Calle Santiago Terry - Cádiz |
Mirando el reloj, se nos estaba haciendo tarde, e iba siendo la hora de almorzar. No teníamos claro donde ir.
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Calle Ahumada - Cádiz |
Pero si nos quedábamos en Cádiz, iba a darnos bastante pereza conducir hasta Portugal después de almorzar.
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Plaza de la Constitución - Cádiz |
Así que tras pasar por la Plaza de la Constitución decidimos recoger el coche del parking y meternos en carretera para comer por el camino.
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A-4 - Andalucía |
De casualidad, se me ocurrió llamar a
La Pitarra, donde habíamos estado
no hacía mucho, y nos dieron mesa.
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La Pitarra - Sevilla |
Implicaba meterse en Sevilla, pero el restaurante estaba a pie de autovía, por lo que no perderíamos mucho tiempo.
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La Pitarra - Sevilla |
Después de un solomillo al whisky, una ensalada, un buen surtido de postres y un café, nos pusimos en marcha.
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La Pitarra - Sevilla |
Poco más de una hora después, estábamos cruzando la frontera con Portugal sobre el Guadiana por el Puente de Ayamonte.
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Puente de Ayamonte - Huelva |
Recuperamos una hora al reloj, y para evitar multas, fuimos directos a vincular la matrícula del coche a una tarjeta de crédito para pagar peajes automáticamente.
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Pagaqui - Algarve |
Ya estábamos listos para explorar el Algarve, y la primera de nuestras paradas fue en la turistica localidad de Tavira.
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Centro Antigo - Tavira |
La pequeña localidad costera es de las primeraa que aparecen al cruzar el Guadiana, aunque pertenece a la región de Faro.
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Centro Antigo - Tavira |
Aparcamos cerca del Casco Antiguo, y subimos directamente al Castillo Medieval panorámico en el punto más alto del pueblo.
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Castelo Medieval - Tavira |
Lo más interesante no es el recinto en si, pues no hay mucho que ver más allá de los jardines, si no las vistas.
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Castelo Medieval - Tavira |
Y por supuesto, la Iglesia de Santa Maria do Castelo, donde se encuentra las tumbas de los siete últimos caballeros que murieron a manos de los musulmanes.
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Santa Maria do Castelo - Tavira |
Luego, bajamos al centro del pueblo por las empinadas cuestas que forma las faldas de la antigua fortaleza.
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Centro Antigo - Tavira |
El centro histórico de Tavira oscila entre casas reformadas y fachadas abandonadas en mal estado por efecto de la humedad.
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Centro Antigo - Tavira |
Pero todas siguen una estética similar, lo que hace de la zona un lugar muy agradable para dar un paseo.
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Centro Antigo - Tavira |
Tras varios minutos, salimos a lo que se puede considerar el centro del pueblo, la Plaza de la República.
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Praça da República - Tavira |
Era un buen sitio para hacer un alto en el camino y tomarnos algo fresco en cualquiera de sus terrrazas.
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Praça da República - Tavira |
Tras el refrigerio, fuimos hasta el Puente Romano, que se encontraba bastante ambientado gracias a la música en directo.
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Ponte Romana - Tavira |
La construcción, presumiblemente una reconstrucción del original del siglo III, une las dos orillas del Rio Gilao.
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Rio Gilao - Tavira |
Al otro lado, donde no había llegado en mi anterior
visita a Tavira, eran más patente las fachadas decorada con azulejos.
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Centro Antigo - Tavira |
Aunque más moderna, esa zona del centro de la ciudad también tenía su punto gracias a los bares y tiendas de souvenirs.
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Centro Antigo - Tavira |
Al igual que por las casas de fachada blanca en barrios residenciales una vez que se acababa la zona de ocio.
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Centro Antigo - Tavira |
Dimos un par de vueltas, pero se nos estaba echando la tarde encima, e iba siendo hora de volver a ponernos en camino.
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Centro Antigo - Tavira |
Por eso regresamos al coche, y recorrimos los apenas 40 kilómetros que nos separaban de Faro, la capital de provincia.
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De Tavira a Faro - Algarve |
Llegamos alrededor de las 19:30 de la tarde a la zona donde habíamos quedado con nuestro anfitrión de Air Bnb.
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Air Bnb - Faro |
El duplex estaba bastante bien, aunque el barrio, a pesar de estar muy cerca del centro, no inspiraba mucha confianza.
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Centro Antigo - Faro |
Dejamos las maletas, nos aseamos un poco y fuimos a dar una vuelta por las calles del centro histórico.
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Centro Antigo - Faro |
En los alrededores de nuestra casa, los edificios estaban un poco dejados, con grafitis llenando las fachadas.
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Centro Antigo - Faro |
Lo que tenía mejor pinta era la Iglesia del Carmen, con una capilla hecha con huesos de más de mil monjes.
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Igreja do Carmo - Faro |
La entrada cuesta solo dos euros, pero a esa hora estaba ya cerrada, por lo que nos quedamos sin poder entrar.
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Centro Antigo - Faro |
Por eso, continuamos paseando hasta la Plaza de Ferreira de Almeida, que hace de punto de acceso a una zona más moderna.
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Centro Antigo - Faro |
Desde allí, entramos a la zona conocida como Ciudad Vieja a través del Arco da Vila, que forma parte del muro que la rodea.
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Arco da Vilha - Faro |
El ambiente dentro de la Ciudad Vieja cambiaba a mejor, se habían acabado los grafitis en cada centímetro de pared.
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Cidade Velha - Faro |
Sin duda, la parte más atractiva era el Largo da Sé, que estaba desierto a esa hora, al igual que el resto del barrio.
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Largo da Sé - Faro |
De hecho, pensábamos que nos habíamos equivocado eligiendo Faro como lugar para hacer noche, porque no veíamos ni un bar abierto.
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Cidade Velha - Faro |
Pero al final, casi de casualidad, llegamos a un punto sobre la Ria Formosa donde había varios restaurantes.
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O Castello - Faro |
Nos decantamos por
O Castello, uno que tenía terraza desde la que las vistas al anochecer eran una pasada.
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Ria Formosa - Faro |
Me decanté por un Frango al piri, uno de los platos más sencillos de la cocina portuguesa que, si no se pasan con el picante, está buenísimo.
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O Castelo - Faro |
Para ser Portugal, fue bastante caro, pero valió la pena, ya que las vistas y la comida fueron espectaculares.
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Largo da Se - Faro |
Tras eso, atravesamos el Largo de Se, salimos de nuevo por el Arco da Vilha y recorrimos los treinta minutos que nos quedaban para llegar a casa.
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Arco da Vilha - Faro |
Había sido un día de lo más intenso, y el viaje no había hecho más que empezar, por lo que nos retiramos a descansar.
DIA 3
Nos habíamos acostado bastante temprano, y además el cambio de hora jugaba a nuestro favor, por lo que nos despertamos pronto.
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Air Bnb - Faro |
Bajamos las maletas al coche y buscamos por el barrio un lugar donde desayunar, y encontramos la Pastelería Bela Fonte.
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Pastelería Bela Fonte - Faro |
Luego nos pusimos rumbo a Lisboa, donde descubrimos que el peaje automático se había acabado, por lo que volvíamos a los tickets.
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De Faro a Lisboa - Portugal |
Lo habían hecho muy bien actualizando los sistemas de pago, pero lo de tener dos distintos simultáneos era bastante confuso.
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Ponte Vasco de Gama - Lisboa |
Tras poco menos de 3 horas, estábamos atravesando el Puente Vasco de Gama, la puerta de entrada a Lisboa cruzando el Tajo.
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Air Bnb - Lisboa |
Nos dirigíamos a nuestro Air Bnb, un ático en el barrio de Olaias, al norte de la ciudad. Nos instalamos y fuimos a hacer una compra.
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Pingo Doce - Lisboa |
Tras llenar la despensa para desayunos en un Supermercado Pingo Doce, ya casi estaba llegando la hora del almuerzo.
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Pepe Oliva - Lisboa |
No queríamos volver a ver el coche por el resto del día, por lo que buscamos un sitio cercano a la casa.
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Pepe Oliva - Lisboa |
En la misma rotonda de Olaias encontramos el
Pepe Oliva, una pizzería donde pudimos degustar una buenas Sagres.
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Pepe Oliva - Lisboa |
Y tras la comida, nos fuimos a explorar el centro de Lisboa, para lo que nos dirigimos a la estación de metro de Olaias.
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Metro Olaias - Lisboa |
Jamas en mi vida me había encontrado con un sistema de tickets tan enrevesado y poco práctico como el lisboeta.
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Metro Olaias - Lisboa |
Pero una vez logramos descifrar la máquina, entramos en una estación de lo más atrevida en cuanto a diseño.
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Metro Olaias - Lisboa |
Y tras una breve espera, estábamos montados en el metro, que estaba bastante concurrido, para hacer el transbordo en Alameda.
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Metro - Lisboa |
En unas cuantas paradas, estábamos en la Plaza de Restauradores, que conmemora la liberación de España en 1640.
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Plaça Restauradores - Lisboa |
Y a dos pasos, estábamos cruzando a la vecina Plaza del Rossio, centro neurálgico de la capital de Portugal, en el barrio de Baixa.
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Praça del Rossio - Lisboa |
Allí nos acercamos a
A Ginjinha, el pequeño local donde venden el licor de cereza artesanal típico de Lisboa.
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A Ginjinha - Lisboa |
Compramos una botella que nos habían encargado, y comenzamos nuestra ruta por el centro de la ciudad.
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Rua do Carmo - Lisboa |
Comenzamos recorriendo la Rua do Carmo con la idea de subirnos al Elevador de Santa Justa, pero la cola era larguísima.
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Elevador de Santa Justa - Lisboa |
Por eso decidimos que era mejor hacer el resto de la ruta a lo alto de la colina a pie, por la Rua Do Sacramento.
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Rua do Sacramento - Lisboa |
Alli encontramos la Iglesia de Santísimo Sacramento, donde suelen dar conciertos de fado, aunque no pillamos ninguno.
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Igreja do Santissimo Sacramento - Lisboa |
Y poco después, nos encaminamos a rodear el Convento do Carmo, desde donde accedimos al patio trasero.
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Convento do Carmo - Lisboa |
El mismo edificio alberga también el Museo Arqueológico do Carmo, y desde su terraza hay muy buenas vistas al barrio de Mouraria
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Convento do Carmo - Lisboa |
De hecho, son casi las mismas vistas que se pueden obtener desde el Elevador de Santa Justa, pero gratis.
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Convento do Carmo - Lisboa |
Luego, volvimos a la Calzada do Sacramento, y nos encontramos con el Largo do Carmo, que estaba ambientadísimo.
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Largo do Carmo - Lisboa |
Allí probamos la Ginjinha que habíamos comprado, pues en los estancos de la plaza ofrecían vasos a dos euros.
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Largo do Carmo - Lisboa |
Continuamos cuesta arriba y nos encontramos en el Largo Rafael Bordalo Pinheiro, presidido por la Casa do Ferreira das Tabuletas.
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Casa do Ferreira das Tabuletas - Lisboa |
Y siguiendo por la colina, aparecimos frente al Teatro de la Trinidad, que ahora ocupa el Palacio de Los Marqueses de Abrantes.
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Teatro da Trindade - Lisboa |
Explorando el Barrio Alto, siempre siguiendo las vias del tranvía, aparecimos en el Largo de Trindade Coelho.
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Largo de Trindade Coelho - Lisboa |
Allí se encuentra la Iglesia de San Roque, la primera iglesia jesuita en Portugal, que sobrevivió casi sin daños al terremoto de 1755.
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Igreja de Sao Roque - Lisboa |
Ya en la calle, continuamos por la Calle de San Pedro de Alcántara y nos encontramos con un invento de lo más curioso.
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Elevador da Gloria - Lisboa |
El elevador da Gloria, lleno de graffitis hasta el techo, es un tranvía modificado que hace las veces funicular.
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Elevador da Gloria - Lisboa |
La razón de que esté tan pintarrajeado es que en su recorrido hasta la Plaza de los Restauradores se ha habilitado el GAU.
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GAU - Lisboa |
La Galería de Arte Urbano es una zona habilitada para el graffiti legal, pero que no ofrece mucha calidad en sus creaciones.
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GAU - Lisboa |
Y justo donde se encuentra la parada de fin de trayecto del elevador, comienza el Jardín de San Pedro de Alcántara.
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Jardim de Sao Pedro de Alcantara - Lisboa |
Es uno de los puntos más altos del Barrio Alto, y además de bares, también hay varias puestos en los que se vende artesanía.
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Jardim de Sao Pedro de Alcantara - Lisboa |
Y además, ofrece una vista de todo el centro de Lisboa y de sus colinas mejor que la del elevador de Santa Justa.
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Jardim de Sao Pedro de Alcantara - Lisboa |
Si continuábamos subiendo, íbamos a salir al otro lado de la montaña, por lo que preferimos explorar el Barrio Alto por sus calles más alternativas.
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Barrio Alto - Lisboa |
Las Calles Rua do Diario de Noticias, Rua do Norte y Rua de Atalaia son el centro de la vida nocturna.
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Barrio Alto - Lisboa |
En ellas se puede encontrar la versión más alternativa de Lisboa, con grafitis en cada milímetro de pared.
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Barrio Alto - Lisboa |
Tiene varias versiones, pues se puede tomar un Gin Tonic en alguno de sus exclusivos bares más pijos.
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Barrio Alto - Lisboa |
O por el contrario se puede escuchar música indie o folk en los pubs alternativos en los que tomar unas cervezas.
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Barrio Alto - Lisboa |
No obstante, también es posible ir a cenar a un restaurante con un ambiente más tranquilo escuchando fado en directo.
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Barrio Alto - Lisboa |
Lo había experimentado en mi primera visita a Lisboa, donde de noche las calles estaban repletas de gente de todas las edades.
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Barrio Alto - Lisboa |
Descendiendo por la Rua do Loreto, desembocamos en la Plaza Luis de Camoens, uno de los epicentros de la Revolución de los Claveles.
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Praça Luis de Camoens - Lisboa |
Allí, cerca de la estatua del escritor, se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora del Loreto, un edificio bastante peculiar.
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Igreja Nossa Senhora do Loreto - Lisboa |
Fue edificada en el siglo XIV en el lugar en el que estaban las murallas que delimitaban la zona occidental de la ciudad.
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Igreja Nossa Senhora do Loreto - Lisboa |
Pasamos a su interior, y luego recorrimos el barrio de Baixa Chiado, que a esa hora de la tarde era una fiesta.
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Praça Luis de Camoes - Lisboa |
El barrio construido tras el terremoto del S XVIII por el Marques de Pombal es un claro ejemplo de arquitectura geométrica.
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Chiado - Lisboa |
Abundan las fachadas de azulejos y las tiendas de souvenirs, así como los músicos ambulantes y, por desgracia, los carteristas.
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Chiado - Lisboa |
Aunque suelen actuar en el tranvía 28, el más turístico de la ciudad, que recorre desde Martin Moniz hasta el Barrio Alto.
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Tranvia 28 - Lisboa |
La cola para subir es una locura, por lo que mucha gente opta por coger los tuk tuk, un tipo de Vespa Calessino que abunda en el centro de Lisboa.
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Tuk Tuk - Lisboa |
Una forma bastante peculiar de hacer la ruta por las empinadas colinas de la ciudad a manos de los temerarios conductores portugueses.
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Tuk Tuk - Lisboa |
Pronto estábamos llegando al final de la Calle Nova Do Almada, y desembocamos en los arcos de la Plaza del Comercio.
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Praça do Comercio - Lisboa |
Esta plaza es la más importante de la ciudad, y ocupa el espacio que dejó el Palacio Real tras derrumbarse en el gran terremoto.
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Praça do Comercio - Lisboa |
Originalmente, era la entrada a Lisboa desde el Tajo, pues es hacia donde se encuentra abierta en su lado sur.
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Cais das Colunas - Lisboa |
Allí se encuentra el Muelle de las Columnas, lugar desde donde salían las rutas hacia Goa, Cabo Verde o Brasil.
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Cais das Colunas - Lisboa |
Ahora solo quedan las columnas y unas escalinatas abarrotadas de turistas, donde, si estás un rato atento, podrás ver algún que otro costalazo debido al verdín acumulado en el suelo.
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Cais das Colunas - Lisboa |
Frente al rio, en la cara norte de la plaza, se encuentra el Arco da Rua Augusta, la puerta de entrada a la calle más importante del Chiado.
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Arco da Rua Augusta - Lisboa |
Lo atravesamos, pero pronto abandonamos la Rua de Augusta a mano derecha para comenzar un nuevo ascenso.
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Alfama - Lisboa |
En este caso, nos dirigíamos a la joya de Lisboa, el barrio pesquero de Alfama, nuestra última visita del día.
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Igreja da Madalena - Lisboa |
Lo primero que nos encontramos tras comenzar la cuesta de la Calle de la Concepción fue la Iglesia de la Magdalena.
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Igreja da Madalena - Lisboa |
Y poco después, tras atravesar el Largo de la Magdalena, aparecimos frente a la Catedral de San Antonio.
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Sé - Lisboa |
El Largo da Sé, donde se encuentra ubicada, es parada habitual de tuk-tuks que hacen la ruta hasta los miradores del barrio.
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Largo da Sé - Lisboa |
Alfama es el barrio más antiguo de Lisboa, un entramado de calles estrechas que lleva hasta los pies del Castillo de San Jorge.
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Alfama - Lisboa |
Además de las escaleras y las empinadas calles, tiene pocas similitudes más con su vecino, el Barrio Alto.
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Alfama - Lisboa |
Aunque ambas comparten estilo musical, el Fado, que tiene su origen entre los coloridos muros de Alfama.
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Alfama - Lisboa |
Tras un rato de escalada por los empedrados callejones esquivando tranvías y calesinos, llegamos a la entrada al castillo.
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Castelo do Sao Jorge - Lisboa |
Nos costaba 10€, lo cual era un poco caro, y más teniendo en cuenta que solo nos interesaban las vistas.
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Alfama - Lisboa |
Y ya habíamos tenido suficientes mientras subíamos, por eso no tenía mucho sentido pasar a su interior.
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Alfama - Lisboa |
Por eso, nos encaminamos aún más hacia el interior del barrio, a una zona que parecía bastante menos turística.
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Alfama - Lisboa |
Además de ropa tendida, había jaulas de pájaro en la puerta de muchas de las casas, dandole un ambiente más natural que en la subida hacia el castillo.
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Alfama - Lisboa |
De repente, las calles comenzaron a ensancharse, y desembocamos en el Largo de Santa Cruz do Castelo.
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Igreja do Santa Cruz do Castelo - Lisboa |
Es la plaza más amplia de Alfama, y en su lado Norte está ubicada la Iglesia de Santa Cruz del Castillo.
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Torre da Igreja do Castelo de Sao Jorge - Lisboa |
Una vez en su interior, descubrimos que por solo dos euros podríamos subir a lo alto de la Torre de la Iglesia.
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Torre da Igreja do Castelo de Sao Jorge - Lisboa |
Y aunque no se encuentra orientada en la misma dirección, las vista que ofrece no tienen nada que envidiar a las que debe tener el castillo.
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Torre da Igreja do Castelo de Sao Jorge - Lisboa |
Desde allí, vimos anochecer, y luego, hicimos una ruta distinta para bajar de la parte más alta del barrio.
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Alfama - Lisboa |
Sin duda, estaba resultando una sorpresa, y lo corroboramos cuando llegamos al Mirador de Santa Lucía.
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Miradouro de Santa Luzía - Lisboa |
A través de la Calle de Limoeiro salimos al Largo de San Martín, donde había gran variedad de restaurantes.
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Alfama - Lisboa |
Pero al estar situados prácticamente enfrente de la Catedral, los precios se disparaban, por lo que optamos por buscar una alternativa.
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Sé - Lisboa |
Y poco después, en la Calle de la Concepción, donde habíamos comenzado a subir a Alfama, encontramos la
Cervecería Ruca.
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Cervejaria Ruca - Lisboa |
El sitio estaba frecuentado por locales, por lo que opté por pedir bacalao, uno de los más salados que he probado en mi vida.
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Cervejaria Ruca - Lisboa |
Tras la cena, nos encaminamos hasta la parada de metro más cercana, Chiado, situada a un paseo de 15 minutos.
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Metro Chiado - Lisboa |
En lugar de hacer el transbordo para ir directos hasta la parada de Olaias, fuimos directos a Alameda, que parecía cercana a nuestro piso.
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Metro Chiado - Lisboa |
Habíamos recorrido el centro de Lisboa en solo una tarde, y a pesar de estar exhaustos, dimos la última caminata por el empinado parque de la Alameda Alfonso Enriquez antes de llegar a casa.
DIA 4
El día amaneció de lo más soleado, por lo que tendríamos buen tiempo para nuestra segunda jornada en Lisboa.
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Olaias - Lisboa |
Desayunamos en casa, ya que habíamos hecho una gran compra el día anterior, y salimos a las calles de Olaias.
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Olaias - Lisboa |
Pero aprovechando el sol, pensamos que iba a ser mejor dar una vuelta hasta el centro en lugar de ir en metro.
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Alameda - Lisboa |
Por eso deshicimos el camino de la noche anterior hasta el parque de Alameda, donde vimos funcionando la Fuente Luminosa.
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Alameda - Lisboa |
Recorrimos la Calle Alameda Dom Alfonso Henriques, y nos cruzamos con la Avenida Almirante Reis.
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Avenida Almirante Reis - Lisboa |
Curiosamente, a lo largo de la acera encontramos réplicas de la bandera de
Ceuta, ciudad con antepasado portugués.
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Avenida Almirante Reis - Lisboa |
La calle, que es una de las arterias que van directas al centro de Chiado, no tiene ni un ápice de turística.
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Avenida Almirante Reis - Lisboa |
Y en el tramo a partir de la parda de metro de Almirante, la cosa se empezaba a poner bastante más fea.
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Rua da Palma - Lisboa |
El nombre cambiaba a Rua da Palma, e inmediatamente identifiqué la zona, pues ahí me habían robado en el coche diez años
atrás.
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Intendente - Lisboa |
Sin embargo, de día, además de por el deterioro de las fachadas, ni por asomo parecía un lugar peligroso.
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Chafariz do Intendente - Lisboa |
Tras unos veinte minutos de caminata, aparecimos en la Plaza de Martím Moniz, el final de la avenida.
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Praça Martim Moniz - Lisboa |
En el cercano Mamma Donna, un restaurante, hicimos una parada para tomar un café portugués bien cargado.
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Rua Dom Duarte - Lisboa |
Justo lo que necesitábamos para aguantar la cola del tranvía 12, que nos llevaría al Barrio de Santa María de Belem.
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Praça del Rossio - Lisboa |
Milagrosamente, todos los que estábamos en la parada cupimos en el vagón, y nos pusimos en marcha, pasando por la Plaza del Comercio.
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Tranvia 12 - Lisboa |
Tras un trayecto de aproximadamente 20 minutos, nos bajamos en la parada cercana al Jardin de Alfonso de Albuquerque.
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Jardim Afonso de Albuquerque - Lisboa |
Pero ya era casi la hora de comer, y no teníamos ganas de disfrutar de uno de los platos fuertes del viaje con el estómago vacio.
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Queijadas de Belem - Lisboa |
Por eso, elegimos el
Queijadas de Belem, donde comimos bastante bien y nos tomamos un buen postre con café para espabilarnos.
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Queijadas de Belem - Lisboa |
Y ya estábamos listos para acercarnos hasta el Monasterio de los Jerónimos, que estaba a menos de 5 minutos.
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Mosteiro dos Jerónimos - Lisboa |
Diseñado en estilo manuelino por el arquitecto Juan de Castillo, fue encargado por rey Manuel I de Portugal.
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Mosteiro dos Jerónimos - Lisboa |
El objetivo de la construcción del edificio de la Orden de San Jerónimo fue la conmemoración del regreso de la India de Vasco de Gama.
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Mosteiro dos Jerónimos - Lisboa |
Se fundó en 1501 sobre el enclave de la Ermita de Restelo, en lo que fue en su momento la Playa de Restelo.
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Mosteiro dos Jerónimos - Lisboa |
Dicha ermita fue fundada por Enrique el Navegante, y en la cual, Vasco de Gama y sus hombres pasaron la noche en oración antes de partir hacia India.
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Mosteiro dos Jerónimos - Lisboa |
La primera etapa de construcción de la iglesia comenzó en 1514 y fue ampliándose y modificándose hasta el siglo XX.
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Mosteiro dos Jerónimos - Lisboa |
Como curiosidad, la financiación salió del 5% de un impuesto aplicado a las especias traidas de oriente.
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Mosteiro dos Jerónimos - Lisboa |
A excepción de la pimienta, la canela y el clavo, cuyas rentas iban directa e integramente a las arcas de la corona.
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Mosteiro dos Jerónimos - Lisboa |
Además de la iglesia, que rezuma estilo Manuelino por todas partes, cabe destacar el impresionante claustro.
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Mosteiro dos Jerónimos - Lisboa |
Comparte estilo con el templo, y fue realizado entre 1517 y 1519 con varias subcontratas, dando lugar a un resultado final de armonía y uniformidad.
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Mosteiro dos Jerónimos - Lisboa |
Una visita que es imprescindible si se pasa por Lisboa. Además, el Museo Arqueológico se encuentra anexo.
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Mosteiro dos Jerónimos - Lisboa |
Una vez salimos, fuimos hasta la costa, para visitar la Rosa de los Vientos y la Estatua a los Exploradores Marítimos con el Puente 25 de abril de fondo.
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Padrao dos Descobrimentos - Lisboa |
Tras eso, recorrimos el Paseo Marítimo de Belem hacia el este, atravesando el Puerto Deportivo del Buen Suceso.
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Promenade Belem - Lisboa |
Y en breve llegamos al Jardin de Belen, un parque situado en uno de los extremos de la Avenida de Brasilia.
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Jardim da Torre de Belem - Lisboa |
Alli, frente a un pequeño anfiteatro sobre el mar, se encuentra la Torre de Belem, uno de los monumentos más emblemáticos de Lisboa.
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Jardim da Torre de Belem - Lisboa |
Se trata de una antigua construcción militar de gran importancia en la Era de los Descubrimientos de Europa.
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Torre de Belem - Lisboa |
Sirvió como fortaleza, como puerto y posteirormente, como prisión, faro y por último, como centro de recaudación de impuestos para acceder a la ciudad.
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Torre de Belem - Lisboa |
Cuando terminamos, en lugar de deshacer el camino, cruzamos por un puente sobre la Avenida de Brasilia.
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Avenida de Brasilia - Lisboa |
Para recorrer el camino de vuelta hasta la parada de tranvía por la Rua Bartolomeu Dias hacia el oeste.
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Jardim da Praça do Imperio - Lisboa |
Volvimos a atravesar el Jardim da Praça do Imperio, situado frente al Monasterio de los Jerónimos y el Museo de la Marina.
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Jardim da Praça do Imperio - Lisboa |
Poco después, llegamos a
Pasteis de Belem, la pastelería más famosa para probar los famosos pasteles de Belem.
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Pasteis de Belem - Lisboa |
Para cuando terminamos de comprar, ya eran casi las nueve, se nos había ido la tarde entera en Belem.
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Belem - Lisboa |
Por eso, tras coger el tranvía hasta la Plaza del Rossio, estuvimos un rato decidiendo donde podríamos cenar.
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Metro Martin Moniz - Lisboa |
Estábamos bastante cansados, y aun teníamos comida que habíamos comprado días antes para desayunar.
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Metro Olaias - Lisboa |
Así que pillamos un par de pizzas y bebidas, y nos dirigimos hasta Olaias para cenar tranquilos en casa.
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Dinner - Lisboa |
Habíamos aprovechado al máximo los casi dos días en Lisboa, y fue la mejor opción, porque el rato de descanso para terminar la jornada nos vino de perlas.
DIA 5
Nos levantamos como nuevos, y tras gastar lo que quedaba de desayuno, nos volvimos a meter en carretera.
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Ponte 25 de Abri - Lisboa |
Atravesamos el Puente 25 de Abril, una joya de la ingeniería que atraviesa el Tajo, y pronto estábamos en el estuario del Sado.
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Troino - Setubal |
Nos dirigíamos a la ciudad de Setubal, la menos frecuentada de las excursiones de ida y vuelta desde Lisboa.
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Troino - Lisboa |
Tiene vestigios de su origen en el neolítico y de la invasión griega y el paso de los romanos, como la factoría de salazón.
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Troino - Lisboa |
Aunque tuvo su apogeo en el siglo XVII, alcanzando el pico de prosperidad gracias al papel que jugó la sal.
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Sé - Lisboa |
Esta fue moneda de cambio y de retribución a la ayuda militar de los estados europeos a Portugal en su independencia.
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Troino - Lisboa |
Recorrimos el casco antiguo por su barrio más castizo, el Troino, que seguía el patrón de las otras ciudades portuguesas.
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Troino - Lisboa |
Es decir, según la calle encontrabas en una zona totalmente reformada o en una dejada de la mano de Dios.
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Troino - Lisboa |
Tras recorrer la calle comercial Luis de Camoens, desembocamos en la Plaza de Bocage, lo que parecía el centro del casco histórico.
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Praça de Bocage - Setubal |
Presidida por la Iglesia de San Julian de Setubal, contrasta por tener un espacio tan diáfano en mitad de las estrechas calles.
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Praça de Bocage - Setubal |
La atravesamos hacia el sur, y cruzmos la Avenida Luisa Todi para encontrarnos en el Mercado de Livramento.
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Mercado do Livramento - Setubal |
Fundado en 1876, el edificio original fue demolido y sustituido por uno nuevo en 1930 y remodelado en 2011.
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Mercado do Livramento - Setubal |
Fue entonces cuando recibió las cuatro estatuas de Augusto Cid que hacen alusión a las cuatro profesiones principales del mercado.
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Mercado do Livramento - Setubal |
Ir al Mercado de Livramento es una experiencia para los sentidos en los 6000 metros cuadrados que ocupa.
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Mercado do Livramento - Setubal |
Son 132 puestos variados y 44 dedicados al pescado que compiten para ofrecer la mejor calidad al cliente.
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Mercado do Livramento - Setubal |
El USA Today lo colocó entre los mejores del mundo en la lista que elaboró, junto al Tsikiji de Tokyo o el Fulton Fish Market de Nueva York.
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Mercado do Livramento - Setubal |
A pesar de ser un mercado centrado en el pescado, también es posible encontrar todo tipo de variedades culinarias.
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Mercado do Livramento - Setubal |
Son especialmente atractivos los puestos de frutas, montados de forma muy llamativa para captar la atención de la clientela.
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Mercado do Livramento - Setubal |
Una visita bastante interesante, y que además, nos había abierto el apetito, por lo que buscamos donde almorzar.
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Travessa do Estaleiro - Setubal |
Para ello, nos dirigimos al puerto pesquero, atravesando un barrio bastante degradado detrás del Mercado do Livramento.
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Doca do Pescadores - Setubal |
Y encontramos varios restaurantes donde elegir en un paseo marítimo que para nada se había rendido al turismo.
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Tasca dos Mares - Setubal |
Elegimos la
Tasca dos Mares, que era la que tenía una carta más variada, y nos dejamos recomendar por el camarero.
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Tasca dos Mares - Setubal |
Nos sugirieron que probáramos el choco frito y un par de variedades de caldeiradas. Todo estaba delicioso.
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Tasca dos Mares - Setubal |
Habíamos comido muy bien, y nos dimos por satisfechos con nuestra visita a Setubal, por lo que volvimos al coche.
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Largo Jose Afonso - Setubal |
Pero de camino, nos encontramos un mercadillo de sábado en el Largo Jose Alfonso, con productos muy curiosos.
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Largo Jose Afonso - Setubal |
Y desembocamos de nuevo en la Avenida Luisa Todi, que nos llevó justo a donde habíamos aparcado.
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Auditorio Jose Afonso - Setubal |
Teníamos intención de ir directos hasta España, pero en el camino se nos ocurrió hacer una última parada en Portugal.
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De Setubal a Evora - Portugal |
A pocos kilómetros de la frontera, nos detuvimos a estirar las piernas en la localidad de Évora, situada en la región de Alentejo.
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Centro Antigo - Évora |
Desde el momento que aparcamos el coche, nos percatamos de que estábamos en una localidad de interior.
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Centro Antigo - Évora |
Habíamos dejado atrás el litoral, y las casas encaladas de blanco recordaban a una localidad de la Alpujarra granadina.
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Centro Antigo - Évora |
Estuvimos recorriendo las empedradas calles por unos minutos y salimos frente al Templo Romano de Evora, o Templo de Diana.
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Templo Romano - Évora |
De hecho, el centro histórico en su conjunto está considerado como uno de lo más ricos en monumentos de Portugal.
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Ignasi Simon - Évora |
Tiene la Catedral de la Asunción, las más grande del pais, y que además estaba aderezada con la música de
Ignasi Simón,
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Se Catedral de Nossa Senhora da Assunçao - Évora |
Sorprendentemente, la localidad era bastante más turística que Setubal, como pudimos comprobar a lo largo de la Calle Diogo Cao.
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Rua de Diogo Cao - Évora |
Al final de la calle desembocamos en la Plaza de Giraldo, que se convirtió en el nuevo centro de la ciudad tras la expansión del Siglo XV.
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Praça do Giraldo - Évora |
Y a partir del siglo XVI, fue la época de mayor esplendor de Évora, convirtiéndose en uno de los centros culturales y artísticos del reino.
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Praça do Giraldo - Évora |
Fue sin duda todo un acierto hacer una última parada en una localidad de interior para llevarnos una imagen contrastada de Portugal.
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Nada Mais - Évora |
Regresamos al coche, y nos dispusimos a recorrer los 90 kilómetros que nos separaban de la frontera con España.
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De Portugal a Badajoz - Portugal |
Habíamos pensado en dormir en Mérida, pero en pleno puente, había sido imposible encontrar alojamiento.
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Plaza Minayo - Badajoz |
Por eso, ya que no habíamos estado nunca en Badajoz, pensamos que no era mala opción hacer noche en la capital.
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Calle Meléndez Valdez - Badajoz |
Encontramos habitaciones en el Hostal Pintor, en pleno casco histórico, y tras aparcar el coche, fuimos a dejar las maletas.
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Plaza de España - Badajoz |
Tras refrescarnos un poco, aunque ya habíamos hecho bastante turismo durante el día, fuimos a conocer la ciudad.
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Catedral de San Juan Bautista - Badajoz |
En pocos minutos estábamos en la Plaza de España, donde está situada la Catedral de San Juan Bautista.
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Puerta de Palmas - Badajoz |
Y recorriendo las calles en sentido descendiente, llegamos a la Puerta de Palmas, frente al Puente de Palmas.
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Puente de Palmas - Badajoz |
Curiosamente, a diferencia de la provincia de Huelva, la de Badajoz no tiene el Rio Guadiana como frontera con Portugal.
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Guadiana - Badajoz |
Se extiende un poco más para dar cabida a la pequeña localidad de Santa Engracia y algunos polígonos industriales.
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Guadiana - Badajoz |
Recorrimos parte del puente, pero ya iba siendo hora de la cerveza, por lo que volvimos a las calles del casco antiguo.
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La Factoría del Mono - Badajoz |
En la Calle Felipe Checa encontramos
La Factoría del Mono, donde nos tomamos unas tapas que habíamos echado de menos en Portugal.
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Cocina Portuguesa - Badajoz |
Pero para cenar, consultamos en Tripadvisor y vimos que Cocina Portuguesa estaba muy bien puntuado.
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Cocina Portuguesa - Badajoz |
Además de unos buenos platos, nos pusieron un Habla del Silencio, un vino extremeño buenísimo, que nos dió el empujón que nos faltaba para irnos a dormir.
DIA 6
Llegábamos a la última etapa del viaje, pero no por eso iba a ser menos importante, ya que se trataba de Mérida.
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Las 7 Sillas - Mérida |
No perdimos tiempo, y nada más levantarnos, salimos de Badajoz y, en poco más de una hora estábamos aparcados cerca del Teatro Romano y desayunando en
Las Siete Sillas.
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Anfiteatro - Mérida |
El complejo contiene algunos de los monumentos romanos mejor conservados en España, y estás dividido en secciones muy diferentes.
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Anfiteatro - Mérida |
Comenzamos por el anfiteatro, cuya forma sigue siendo bastante fiel a la original, sin modificaciones posteriores.
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Anfiteatro - Mérida |
Se pueden recorrer casi todos sus accesos bajo las gradas, donde hay representaciones de los diferentes estilos de gladiadores.
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Anfiteatro - Mérida |
Y desde ahí se sale a la arena, desde donde continúa la ruta en dirección a la joya del conjunto arquitectónico.
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Anfiteatro - Mérida |
El Teatro Romano de Mérida sigue siendo uno de los entornos más espectaculares para albergar espectáculos hoy en día.
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Teatro Romano - Mérida |
Las valvas regias y hospitalarium, las columnas detrás del escenario, se conservan casi en su estado original.
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Teatro Romano - Mérida |
Sin embargo, las gradas están muy modificadas para albergar al público, lo que le resta parte de su encanto.
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Teatro Romano - Mérida |
Después de darle la vuelta completa, recorrimos algunas partes más del complejo, como los baños romanos.
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Baños Romanos - Mérida |
Y a la salida, nos dirigimos al Museo Nacional de Arte Romano, donde no había tenido tiempo de entrar en mi última visita a Mérida.
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Museo Arqueológico - Mérida |
Abierto desde 1986, alberga los hallazgos arqueológicos de la antigua ciudad romana Augusta Emérita.
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Museo Nacional de Arte Romano - Mérida |
Recorrimos sus dos alturas, y a la salida, atravesamos el casco histórico de Mérida, pasando por delante del Templo de Diana.
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Templo de Diana - Mérida |
Nos dirigíamos a la Alcazaba, que estaba incluida como visita en la misma entrada del Teatro Romano.
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Puente Romano - Alcazaba - Mérida |
El problema era que a esa hora hacía demasiado calor, pues el complejo se encuentra totalmente al aire libre.
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Algibe - Alcazaba - Mérida |
Por eso, tras hacer una pequeña exploración por las ruinas de la antigua ciudad musulmana, nos metimos en el aljibe.
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Aljibe - Alcazaba - Mérida |
El cambio de temperatura era drástico dentro de la construcción ideada para obtener agua del Rio Guadiana sin salir de las murallas.
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Aljibe - Alcazaba - Mérida |
De nuevo en el exterior, miramos el reloj y vimos que no nos quedaba más tiempo para disfrutar de Mérida.
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Alcazaba - Mérida |
Por eso, fuimos de vuelta al teatro a recoger el coche y nos pusimos camino al sur por la ruta de la plata.
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De Mérida a Salteras - Andalucia |
Pronto habíamos dejado atrás Extremadura y nos dirigíamos hacia Salteras, pueblo donde vive mi familia.
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La Viña - Salteras |
Habíamos hecho reserva en el Restaurante La Viña, una apuesta segura pasa saber que íbamos a comer bien.
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La Viña - Salteras |
Y aunque estábamos en Andalucía, todavía nos quedaba un buen trecho para llegar a Motril, por lo que repostamos antes de salir.
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Repostaje - Salteras |
Luego, recorrimos las casi cuatro horas de camino de un tirón y para las 8 de la tarde estábamos descansando cada uno en nuestra casa.
"Dificilmente se puede exprimir un puente más. Habíamos pasado por siete localidades entre los dos paises, y aunque las únicas nuevas para mí habían sido Évora y Setúbal, me había encantado revisitar las demás. En especial, Lisboa, de la que me había llevado una mala impresión después de mi anterior visita y Mérida, en la que había tenido la oportunidad de visitar el Museo Nacional Romano".
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